Más bien qué bueno se podría decir: Obama no sólo demostró con audacia y sagacidad de buen político su desacuerdo con el tercer manadato de Uribe.
Si no que además hizo moñona, cuando dijo que le preocupa la situación de derechos humanos en Colombia y la falta de transparencia al respecto, y no contento con esto, le dijo a su homólogo colombiano que el TLC debía esperar, y que le agradecía el esfuerzo colombiano en la lucha antidrogas, pero que es necesario esforzarse más, sobretodo ellos, por aquello de la responsabilidad que tienen en el consumo.
Esto y nada es lo mismo, Obama no dijo una sola frase que lo comprometiera en tiempos o recursos con los intereses estratégicos colombianos.
Lo peor de todo: Seguimos llevando el mismo discurso, con las mismas estrategias para negociar con el Tío Sam, y nos dan por la cabeza…
Más ahora que Colombia ya no es tan atractivo en el hemisferio como lo son México Y Brasil
Más ahora que Uribe no pasa por su mejor momento en el escenario interno, y las repercusiones de las malas relaciones con las Cortes, las dudas sobre el referendo reeleccionista, entre otros temas, están teniendo efectos sobre la política exterior del país.
Sería iluso que Obama asumiera tremendo costo político, cuando Uribe es tan impopular en un Congreso de mayoría demócrata
y a juzgar por lo que dicen los medios…dizque nos fue muy bien.
Y nada más nos dijeron que debíamos esperar después de 18 meses de negociación del TLC, y de casi tres años de haber firmado el tratado…






