La iniciativa Colombianos Por la PAz sigue siendo la única alternativa sensata y posible que les queda a miles de colombianos, entre ellos muchos soldados y policías con más de diez años de secuestro, para alcanzar la libertad.
A propósito del intercambio, Enrique Santos Calderón regresó a su columna “Contraescape” de la que se había apartado.
En su texto encontré un párrafo que me parece resume lo que sentimos los colombianos que creemos todavía en la utopía de la PAz: “Ya quisiera ‘Alfonso Cano’ tener a su lado a un bloque de intelectuales. El prontuario de las Farc los ha espantado a todos, y hoy no conozco a un solo colombiano pensante que avale tan larga trayectoria criminal. Otra cosa es que muchísimos ciudadanos anhelen la paz, crean en el “intercambio humanitario” o piensen que las últimas liberaciones abrirían la puerta a una solución negociada del conflicto armado. Objetivos deseables pero -como están las cosas- aún lejanos. No por ello se los puede tachar de cómplices de la guerrilla”.
Ni las palabras del Presidente en contra de Colombianos por la Paz, ni los actos violentos de la guerrilla, ni ahora los nuevos inamovibles para el canje como lo son las pretensiones de las farc de lograr que Uribe ceda y deje en libertad a Simón Trinidad y Sonia…
Ni ninguna de las anteriores conducirán al intercambio humanitario.
Definitivamente a ninguna de las partes les interesa el intercambio, ni al Gobierno, ni a la misma Guerrilla, y en este dilema del prisionero los únicos que pierden son los secuestrados.
Sí: Todos los que siguen pudriéndose en la selva, en quien sabe que condiciones.
Ojalá Colombianos por la Paz logre construir el camino para un Intercambio Posible.
Que los anhelos de Paz de los colombianos sean más grandes que la demencia de quienes insisten en la violencia, y el sufrimiento de quienes están secuestrados.






