La frustrada invasión de Bahía Cochinos en 1961 por parte de tropas anticastristas financiadas y entrenadas por Estados Unidos a través de la CIA, marca uno de los primeros hitos que glorifican al líder cubano Fidel Castro en América Latina.
La primera derrota militar del Tío Sam en esta región del Continente, invitaba a la sublevación de los demás países en aras del socialismo.Cuba sobrevivía con sus ideas socialistas y revolucionarias en plena guerra fría, y con apoyo de la Unión Soviética seguía desafiando las ideas de democracia y las formas neocoloniales de los Estados Unidos en la región.Ni los años de embargo económico, ni el bloqueo de abastecimiento de petróleo, ni los miles de intentos de desestabilizar el régimen de Fidel Castro, ni el apoyo dado a las comunidades cubano-americanas en Miami, pudieron darlo por terminado.
Siempre se estipuló que acabar con Fidel o esperar su entrega del poder era lo que faltaba para dar por terminado el régimen, la cuestión es que lograr una transición en Cuba hacia un gobierno democrático requiere una verdadera revolución del pueblo cubano, revolución que sólo parece estar viva en algunos pocos cubanos inconformes y asilados en Estados Unidos.
Creo que América Latina no va a tolerar la intervención en los asuntos internos de sus pueblos, como lo hizo anteriormente, cuando Estados Unidos unilateralmente invadió Panamá o robó una gran parte de territorio mexicano.
La América Latina de hoy pide el respeto a la autodeterminación y la no intervención, este ideal guste o no es el que ha representado por cerca de un siglo el líder cubano.
Estados Unidos deberá mantenerse o ejercer la política del buen vecino, si quiere preservar la democracia, unidad y hegemonía en la región, y más cuando en el nuevo orden mundial emergen China y Japón.
“Estoy de acuerdo, ¡cambio!, pero en Estados Unidos. Cuba cambió hace rato y seguirá su rumbo dialéctico. ¡No regresar jamás al pasado!, exclama nuestro pueblo”, palabras de Fidel Castro en respuesta a quienes creen que con su salida va a darse un salto a la democracia del pueblo cubano.
Difícil, difícil si la revolución sigue teniendo sus bases en el pueblo como asegura Fidel.








Fidel se ha dado el gusto de irse antes que lo llamaran. Se les ha mojado la polvora a los que en Miami juntaban petardos para enterrarlo.
Y en eso tambien ha sido grande. Saber dar el paso al costado es importante.
Lo podría haber hecho hace años…? tal vez. Nunca se sabrá.
El caso es que lo hace hoy, y ya las primeras palabras del otro Castro anuncian cambios, que no han de ser ajenos para nada a los designios de Fidel.
Y es cierto lo que dice cuando anuncia que Cuba viene cambiando hace rato. Los que se han quedado en el discurso anticomunista de Mc Carthy son los que no cambiaron para nada.
Cuba irá hacia una transición, pero lo va a hacer a su paso. Con sones, con rumba, con maracas y tambien con marchas revolucionarias si es necesario.
La democracia -como llamamos a este sistema de rotacion programada de gobernantes- es mucho mas que eso.
Con la democracia tambien se vive, se come, se estudia, se trabaja… o no sirve para nada.
Ante todo, lo que venga ahora tiene que asegurarnos al pueblo de Cuba y a todos los latinoamericanos que, pese al bloqueo y los atentados, la educación y la salud del pueblo sigan siendo las prioridades del Estado.