Antes de ver el video, lea el post por favor y juzguen ustedes si es verdad que lo único que se salva de esta producción es la la interpretación de Shakira.
No tenía pensado escribir sobre San Valentín-bueno me confieso, si lo tenía previsto- pero lo quería hacer de una forma distinta, nada comercial.Entonces recordé que nada mejor que hablar de amor, teniendo como referencia el amor y el cólera, o mejor dicho: “El Amor en los Tiempos del Cólera”, novela maravillosa de Gabriel García Márquez, que narra la vida de tres personajes de principios del siglo XX en una ciudad similar a Cartagena de Indias.
Para quienes hemos leido esta novela, resulta maravilloso, como lo es siempre en la literatura de nuestro Nobel, encontrarnos con unas descripciones bellísimas de los personajes, en asocio con los ambientes en que se desarrolla la historia, a los que Gabo también les da un gran significado.
Y no menos lo logra con el Amor en los Tiempos del Cólera -desde mi perspectiva personal- quizás por esto es que la versión cinematográfica parece no haber tenido muy buenos comentarios, y no he visto la película, pero lograr que la literatura, en especial la de nuestro Nobel, sea igualada o superada por el cine, es una tarea bien difícil, yo diría: Imposible.
Y para que me entiendan con más claridad, lo que quiero decirles: Les voy a regalar dos momentos maravillosos de esta novela:
El momento de la muerte del amado esposo (dr. Juvenal Urbino)…Tomado El Amor en los Tiempos del Cólera, página 63 y 64.“El doctor Urbino agarró el loro por el cuello con un suspiro de triunfo…Pero lo soltó de inmediato, porque la escalera resbaló bajo sus pies y él se quedó un instante suspendido en el aire, y entonces alcanzó a darse cuenta de que se había muerto sin comunión, sin tiempo para arrepentirse de nada, ni despedirse de nadie…Fermina Daza estaba en la cocina probando la sopa para la cena, cuando oyó el grito del horror…Tiró la cuchara de probar y trató de correr como pudo con el peso invencible de su edad, gritando como una loca sin saber todavía lo que pasaba bajo las frondas del mango, y el corazón le saltó en astillas cuando vio a su hombre tendido bocarriba en el lodo, ya muerto en vida, pero resistiéndose todavía un último minuto al coletazo final de la muerte para que ella tuviera tiempo de llegar. Alcanzó a reconocerla en el tumulto a través de las lágrimas del dolor irrepetible de morirse sin ella, y la miró por última vez para siempre con los ojos más luminosos, más tristes, y más agradecidos que ella no le vio nunca en medio siglo de vida en común, y alcanzó a decirle con el último aliento: _Sólo Dios sabe cuánto te quise.
”La vida en común fragmentos…“ Desde el regreso del viaje de bodas, Fermina Daza escogía la ropa de su marido de acuerdo con el tiempo y la ocasión, y la ponía en orden en una silla desde la noche anterior para que la encontrara lista cuando saliera del baño. No recordaba desde cuando empezó también a ayudarlo a vestirse… y era consciente que al principio lo había hecho por amor…Acababan de celebrar las bodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir el uno sin el otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se reducía la vejez…Ella había ido descubriendo poco a poco la incertidumbre de los pasos de su marido, sus trastornos de humor, las fisuras de su memoria…Otra cosa hubiera sido más fácil para ambos, de haber sabido a tiempo que era más fácil sortear las grandes catástrofes matrimoniales que las miserias minúsculas de cada día. Pero si algo habían aprendido juntos era que la sabiduría nos llega cuando ya no sirve para nada…”
Para esos amores que sobreviven y sobrevivieron aún en los tiempos del cólera, para los que ni la muerte pudo separarlos…como el de mi abuela Emma por su amado Guillermo, mi abuelo muerto por asesinos sin piedad…Sólo para esos: Feliz San Valentín.






